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jueves, 12 de febrero de 2026

Critica a BURNING WITCHES · “Inquisition” (Napalm Records)

 

Inquisition es el sexto disco de estudio de esta banda suiza de heavy metal formada en 2015, reconocida por su sonido clásico, potente y directo, Burning Witches es fuertemente influenciado por el heavy metal tradicional de los años 80.

Desde sus inicios, el grupo se ha destacado dentro de la escena metalera europea e internacional por combinar riffs agresivos, melodías épicas y una estética claramente inspirada en el metal old school. El proyecto fue fundado por la guitarrista Romana Kalkuhl, quien reunió a músicas con una visión común: rendir homenaje al heavy metal clásico sin dejar de aportar una energía moderna. Burning Witches se caracteriza por letras que abordan temas como la fantasía, la mitología, la oscuridad, la libertad, la fuerza femenina y la rebeldía, todo envuelto en una atmósfera poderosa y combativa. 

Uno de los puntos fuertes del grupo es su puesta en escena en directo: conciertos cargados de energía, actitud y conexión con el público, lo que les ha permitido compartir escenario con bandas legendarias y participar en importantes festivales de metal en Europa y otras regiones. Burning Witches representa la unión entre el respeto por las raíces del heavy metal y una actitud fresca y combativa. A destacar de este disco es que se inspira en períodos históricos de persecución y opresión, utilizando metáforas y referencias a rituales antiguos, la inquisición medieval y la resistencia frente a la intolerancia, lo que le confiere al álbum un carácter narrativo además de musical.

La producción de “Inquisition” estuvo a cargo de V.O. Pulver, con la colaboración de Damir Eskic, y contó también con la participación de Romana Kalkuhl en labores de dirección musical y composición, consolidando su rol como columna vertebral del proyecto. Todo el material fue grabado, mezclado y masterizado en Little Creek Studio en Suiza, logrando un sonido compacto, potente y a la vez definido, donde cada instrumento ocupa su espacio sin perder la sensación de masa sonora que caracteriza al metal épico.

La producción destaca por su claridad, permitiendo apreciar tanto los riffs dobles de las guitarras como la contundencia de la batería de Lala Frischknecht, los graves profundos del bajo de Jay Grob, y la expresividad de la voz de Laura Guldemond, que alterna pasajes melódicos con líneas agresivas y teatrales. La segunda guitarra, a cargo de Courtney Cox, refuerza la armonía y añade riqueza en los solos y en los riffs, creando un espectro sonoro lleno de matices.

La portada de “Inquisition” es una obra visual tan poderosa y detallada como la música que contiene, concebida por el reconocido artista Gyula Havancsak, conocido por sus trabajos en el mundo del metal, donde combina simbolismo oscuro con un realismo fantástico muy marcado. Desde el primer vistazo, la imagen transmite inmediatamente la sensación de un mundo cargado de misterio, poder y drama, invitando al oyente a adentrarse en la narrativa conceptual del disco antes incluso de escuchar la primera nota. 

En el centro de la composición se encuentra una figura femenina imponente, que representa la encarnación de la resistencia y el poder femenino frente a la opresión. Su postura es decidida, desafiante, y está rodeada de elementos que evocan rituales antiguos y la iconografía de la inquisición medieval: símbolos arcanos, halos de luz y sombras que recuerdan a la dualidad entre el bien y el mal, la persecución y la resiliencia. La elección de esta figura central refuerza uno de los temas recurrentes del álbum: la fuerza frente a la adversidad y la lucha contra estructuras opresivas históricas y metafóricas. El uso del color es otro elemento destacado de la portada. 

Havancsak combina tonos oscuros, como negros y grises, con destellos de rojo y dorado que no solo atraen la mirada, sino que también sugieren peligro, poder y un trasfondo ceremonial. Los rojos intensos pueden interpretarse como sangre o sacrificio, mientras que los dorados evocan la solemnidad de lo sagrado o la nobleza de la lucha de la protagonista. Además, la portada funciona como una extensión visual de la narrativa del álbum. Así como cada tema del disco aborda distintas facetas de la opresión, la lucha interna y la fuerza frente al peligro, la portada encapsula estos conceptos en una sola imagen icónica. No se trata solo de un diseño llamativo, sino de un puente entre lo auditivo y lo visual, que prepara al oyente para la experiencia emocional y conceptual que seguirá al reproducir el disco. 

Finalmente, la tipografía del título y del nombre de la banda también refuerza la estética general: letras angulares, estilizadas y con detalles que recuerdan a inscripciones medievales o góticas, integrándose armoniosamente con la imagen central y con la paleta de colores. Todo esto contribuye a que la portada de “Inquisition” no sea únicamente un adorno, sino una pieza integral del proyecto artístico, capaz de comunicar desde el primer instante la intensidad, oscuridad y majestuosidad de la música contenida en el álbum.

Los videoclips oficiales de los temas “Inquisition” y “High Priestess of the Night” expanden la narrativa visual, reforzando la atmósfera de oscuridad y poder que recorre todo el disco, que vamos a comentar a continuación.

El álbum se compone de doce piezas cuidadosamente ordenadas para llevar al oyente a través de un arco emocional y sonoro, se abre con “Sanguini Hominum”, una introducción que combina misterio y solemnidad. Desde los primeros segundos, se percibe una atmósfera ceremonial: tambores profundos, coros en latín y un aura casi cinematográfica que prepara al oyente para el viaje que está por comenzar. Esta pieza funciona como un preludio inquietante, estableciendo el tono oscuro del disco y evocando imágenes de rituales antiguos y persecuciones históricas. Es un inicio majestuoso que anticipa la mezcla de agresividad y teatralidad que define “Inquisition”.

La segunda composición, “Soul Eater”, arranca con un torbellino de riffs afilados y batería intensa. Aquí, Burning Witches muestra su lado más feroz y directo, incorporando elementos cercanos al thrash sin perder la esencia del heavy metal clásico. La voz de Laura Guldemond se yergue sobre el ritmo trepidante, alternando agresividad y melodía con gran precisión. Esta pista transmite una sensación de urgencia y potencia, perfecta para encender la adrenalina desde el inicio del álbum.

En la tercera pieza, “Shame”, la banda introduce un contraste más melódico sin renunciar a la fuerza. El tema se estructura alrededor de un coro pegadizo y riffs vibrantes que invitan al headbanging, pero también logran que el oyente pueda tararear la melodía. La composición transmite un mensaje de desafío y confrontación, explorando dinámicas de tensión y liberación que mantienen la atención y consolidan la variedad del disco.

“The Spell of the Skull” profundiza en la narrativa oscura y teatral del álbum. Con guitarras dobles que se entrelazan en armonías dramáticas y una base rítmica sólida, esta pieza recuerda a los rituales y hechicerías de tiempos antiguos. La voz se vuelve casi narrativa en algunos momentos, llevando al oyente a un relato lleno de misterio. La combinación de melodía y fuerza bruta hace de esta composición un claro ejemplo de la capacidad de la banda para mezclar teatralidad con metal intenso.

La pista titular, “Inquisition”, es un verdadero himno de heavy metal. Los riffs se suceden con precisión quirúrgica, la batería golpea con intensidad y la voz se eleva como un estandarte de resistencia. Es un corte que encapsula el espíritu del disco: oscuro, poderoso y épico, diseñado para resonar tanto en grabación como en directo. Las letras reflejan la lucha contra la opresión y la fuerza de la resiliencia, reforzando la identidad conceptual del álbum.

Con “High Priestess of the Night”, el disco introduce un respiro elegante y melódico. La composición se mueve con mayor fluidez, incorporando solos de guitarra destacados y un groove más pausado que permite apreciar los matices de la producción. Es una pieza que recuerda al heavy metal clásico ochentero, con un equilibrio perfecto entre fuerza y melodía, y que se convierte en un punto destacado gracias a su gancho emocional y musical.

“Burn in Hell” retoma la agresividad inicial con una energía abrasadora. Los riffs rápidos y la sección rítmica implacable hacen que este corte se sienta como un ataque directo al oyente. La interpretación vocal transmite desafío y poder, mientras que los cambios de intensidad mantienen la pieza dinámica y emocionante. Es un claro ejemplo del talento de la banda para combinar técnica y fuerza sin sacrificar la pegajosidad del tema.

En contraste con la ferocidad de los cortes anteriores, “Release Me” ofrece un momento de introspección y emotividad. La instrumentación se vuelve más espaciosa, con melodías que fluyen sobre un colchón de guitarras limpias y percusión controlada. La voz de Guldemond se muestra más expresiva y vulnerable, logrando un tema que equilibra la fuerza del metal con la sensibilidad lírica, dando al álbum un respiro muy necesario antes de retomar la intensidad.

La novena composición, “In for the Kill”, reinicia la intensidad con una estructura más directa y orientada al power metal clásico. Los riffs incisivos y la batería contundente mantienen un ritmo acelerado, mientras que los coros y melodías vocales aportan un toque épico que refuerza la cohesión del álbum. Es un tema pensado para el directo, que combina energía y pegada sin perder sofisticación musical.

“In the Eye of the Storm” introduce un juego de contrastes dinámicos, alternando pasajes más pausados con explosiones de potencia. Las guitarras y la batería construyen una atmósfera de tensión que refleja la sensación de estar atrapado en medio de un conflicto. La voz navega con maestría entre suavidad y fuerza, convirtiendo esta pieza en un momento emocional y técnico del álbum, destacando la versatilidad de la banda.

La penúltima composición, “Mirror, Mirror”, combina elementos épicos y agresivos. Comienza con velocidad y riffs afilados, pero se permite jugar con cambios de ritmo y texturas, manteniendo al oyente alerta. La voz de Guldemond se eleva sobre la base instrumental con intensidad y control, reforzando el carácter narrativo y dramático de la pieza. Es un tema que muestra el equilibrio entre potencia y teatralidad que caracteriza a Inquisition.

El cierre del disco, “Malus Maga”, funciona como un resumen de todo lo que Inquisition representa. La composición combina fuerza, groove y melodía en proporciones equilibradas, cerrando el álbum con un broche épico. La atmósfera es envolvente, los riffs finales son memorables y la interpretación vocal destaca tanto por técnica como por emoción. Es un final satisfactorio que invita a reiniciar el disco y revivir la experiencia completa.

“Inquisition” es un álbum que demuestra la evolución de Burning Witches: cada pieza tiene identidad propia, pero todas se integran en una narrativa sonora coherente. Desde la solemnidad ceremonial de la apertura hasta el cierre épico de Malus Maga, el disco combina melodía, potencia y teatralidad, ofreciendo una experiencia que satisface tanto a fans del heavy/power metal clásico como a oyentes que buscan intensidad y atmósferas oscuras.

La producción, los arreglos y la interpretación vocal consolidan a la banda como una de las más relevantes dentro del metal contemporáneo europeo; desde la solemnidad de su introducción hasta la intensidad de su cierre, el disco ofrece un viaje sonoro completo que honra la tradición del metal y al mismo tiempo muestra la evolución artística y técnica de la banda. 

Nota: 9/10

Misfits Salenek 

Listado de temas:

1.Sanguini Hominum

2.Soul Eater

3.Shame

4.The Spell Of The Skull

5.Inquisition

6.High Priestess Of The Night

7.Burn In Hell

8.Release Me

9.In For The Kill

10.In The Eye Of The Storm

11.Mirror, Mirror

12.Malus Maga

BURNING WITCHES son:

Romana Kalkuhl – Guitarra rítmica

Jeanine Grob – Bajo

Lala Frischknecht – Batería

Laura Guldemond – Voz principal

Courtney Cox – Guitarra solista

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