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lunes, 18 de mayo de 2026

Crónica y fotos: MANDRÁGORA NEGRA + OKULTOS, sala La Forja en Mérida (09.05.26)

 

En la Sala La Forja, concretamente en Sede Asociación Acero de Mérida, se vivió un concierto, encuentro y desde luego una muy buena organización por parte de los miembros de esta Asociación, que desde el primer momento te hacen sentir como en tu propia casa, y ayudándote en todo lo que se pudiera necesitar, a la hora de cubrir este evento, con dos grandes como son Okultos y Mandragora Negra. 

Dentro del panorama underground del heavy metal andaluz, pocas bandas representan con tanta fidelidad el espíritu clásico del género como Okultos. Procedentes de Huelva y vinculados a la tradición del heavy metal más melódico y épico, el grupo ha ido construyendo su identidad lejos de los grandes circuitos comerciales, apoyándose en una propuesta basada en riffs afilados, melodías de inspiración ochentera y letras cargadas de historia, oscuridad y referencias bélicas. 

La formación conocida de Okultos ha ido consolidándose alrededor de varios músicos de la escena onubense. Uno de los aspectos más destacados del grupo es el trabajo dual de guitarras, claramente influenciado por la escuela clásica de bandas como Iron Maiden a la que hicieron un guiño en el escenario, algo que diversos medios especializados han señalado tras sus actuaciones en vivo. Las armonías entre guitarras, los desarrollos melódicos y la estructura narrativa de sus canciones remiten al heavy metal europeo de los años ochenta, aunque manteniendo personalidad propia.

Okultos con una puesta en escena intensa y teatral, con un vocalista muy activo sobre el escenario y una banda especialmente sólida en la base rítmica. Las crónicas de conciertos destacan la energía del cantante al frente del grupo y la compenetración instrumental del resto de miembros. 

Las influencias de la denominada “New Wave of British Heavy Metal” son evidentes, especialmente en el tratamiento de las guitarras y en las estructuras de los temas. Sin embargo, la banda también incorpora elementos propios del heavy metal español tradicional. 

Las letras de Okultos suelen apoyarse en relatos históricos y atmósferas dramáticas. Algunos temas tratan una clara intención narrativa, alejándose de fórmulas simples y apostando por canciones conceptuales con cierto trasfondo cinematográfico.

Okultos ha participado en distintos eventos vinculados a la escena rock y metal de Andalucía. Una de sus actuaciones más comentadas fue su presencia en el festival Huelva Rock de 2025, donde compartieron cartel con otras bandas del circuito local. La crítica especializada destacó la contundencia de su directo y la fuerte conexión con el público asistente. 

En una escena donde muchas bandas emergentes apuestan por tendencias modernas o sonidos extremos, Okultos reivindica el heavy metal tradicional desde una óptica contemporánea, manteniendo viva una forma de entender el género basada en la épica, la melodía y la fuerza escénica.

La sala se fue llenando poco a poco con ese tipo de público que no necesita presentación: camisetas negras desgastadas, chaquetas vaqueras con parches y una expectación que no hace ruido, pero se nota en el ambiente. Cuando Okultos subió al escenario, no hubo artificios ni grandes introducciones. Bastaron unas luces bajas y el primer golpe de batería para dejar claro que la noche iba a girar en torno al heavy metal clásico, sin concesiones. 

El concierto arrancó con “Rumbo a Hiroshima”, un inicio directo y contundente que marcó el tono de lo que vendría después. La banda sonó compacta desde el primer minuto, con las guitarras gemelas ocupando todo el espacio sonoro y una base rítmica sólida que sostuvo cada cambio de dinámica. El tema, de corte épico y atmosférico, funcionó como declaración de intenciones: Okultos no busca la inmediatez fácil, sino construir canciones que se desarrollan como pequeñas narraciones. 

Sin apenas pausa, enlazaron con “Héroe de Qadesh”, donde el concierto empezó a ganar en intensidad. Aquí se notó especialmente el trabajo de las guitarras, alternando melodías heroicas con riffs más agresivos, mientras la voz se movía entre registros narrativos y momentos más desgarrados. El público respondió con los primeros movimientos de cabeza sincronizados, entrando poco a poco en el universo histórico y bélico que propone la banda. 

Uno de los momentos más oscuros llegó con “Auschwitz”. La atmósfera cambió de forma evidente: las luces se tornaron más frías y el tempo más pesado. No es un tema fácil ni amable, y la banda lo interpretó con una sobriedad que evitó cualquier dramatización innecesaria. El resultado fue un pasaje intenso, casi incómodo por su carga emocional, sostenido por una instrumentación densa y un desarrollo que creció en tensión hasta su cierre. 

El bloque central del concierto introdujo una mayor variedad temática con “Wicker Man”e una fabulosa versión de este gran tema de Iron Maiden y “Bruja”, donde Okultos se acercó más al terreno del ocultismo y lo ritual. Aquí el grupo mostró su faceta más teatral, sin perder la esencia del heavy metal clásico. En “Wicker Man” destacó el juego de guitarras en tono más hipnótico, mientras que “Bruja” aportó un carácter más directo, casi agresivo, con un estribillo que el público empezó a reconocer y acompañar. 

Con “Hambre inmortal”, la banda bajó ligeramente el tempo para dar paso a un tema más denso y reflexivo. Fue uno de esos momentos en los que el concierto ganó en profundidad, dejando espacio a la atmósfera y al desarrollo instrumental. La interpretación fue contenida, casi introspectiva dentro de lo que permite un directo de metal, y sirvió como transición hacia la segunda parte del show. 

A destacar en este tramo, la colaboración en el escenario de uno de los miembros de Asociación Acero, donde subió ataviado con un traje de cura, aludiendo a bendecir al público y al concierto, mientras las guitarras arañaban musicalmente ese contraste escenográfico del momento, el cual se convirtió en un momento muy sorprendente y agradable por parte de Okultos, un acierto total este momento. 

La intensidad volvió a subir con “Fallen Soldiers”, uno de los temas más coreables de la noche. Aquí el público ya estaba completamente entregado, y la canción funcionó como punto de unión entre banda y audiencia. El estribillo, cargado de épica, se convirtió en uno de los momentos más participativos del concierto, con la sala respondiendo de forma unánime. 

Sin dar respiro, llegó “Rey desdichado”, uno de los cortes más narrativos del repertorio. La interpretación destacó por su carga melódica y su aire melancólico, con un desarrollo que evocaba más una pieza épica que una canción convencional de heavy metal. Fue un momento más contenido, pero de gran impacto emocional. 

El tramo final del concierto recuperó la energía con “Victoria”, probablemente uno de los temas más potentes en directo. Rápido, directo y con un riff principal muy reconocible, funcionó como estallido de energía antes del cierre. El público respondió con fuerza, elevando el ambiente de la sala a su punto más alto. 

Antes del final oficial, sonaron “Piel negra” y “Lucifer”, dos temas que condensan el lado más oscuro de la banda. “Piel negra” mantuvo la intensidad agresiva, mientras que “Lucifer” cerró el concierto con un tono más teatral y épico, casi ceremonial, donde al inicio de la canción el cantante uso una máscara y la zona de la boca a modo de sangre, que acompañado a esa mascara de Lucifer, hizo el momento más que sorpresivo y admirable durante toda la canción. Las guitarras se extendieron en un final largo, mientras la batería marcaba el pulso como una marcha lenta hacia el desenlace. 

El concierto terminó sin grandes despedidas ni artificios. Okultos abandonó el escenario con la misma sobriedad con la que lo había ocupado. Lo que quedó en la sala fue la sensación de haber asistido a un concierto honesto, sólido y fiel a una idea muy concreta del heavy metal: el de las historias, la épica y el sonido clásico sin filtros. En una escena donde muchas bandas buscan constantemente reinventarse, Okultos apuesta, por lo contrario: reforzar una identidad clara y defenderla en directo con contundencia. Y en esta ocasión, lo consiguieron con creces. 

El segundo grupo de la noche, venían desde Irún, siendo dentro del panorama del heavy metal nacional una banda que construyen su carrera lejos de las modas, creciendo paso a paso, disco a disco y escenario tras escenario. Mandrágora Negra pertenece precisamente a ese grupo de formaciones que han sabido consolidarse gracias a la constancia, la pasión por el género y una identidad musical cada vez más definida. Desde sus comienzos en Irún hasta la publicación de Guerrero Inmortal en 2026, la banda ha recorrido un camino de más de dos décadas marcado por la evolución artística, los cambios internos y una conexión emocional muy fuerte con el público. 

Mandrágora Negra nació en 2004 en Gipuzkoa, en plena tradición del heavy metal vasco y estatal. En aquellos primeros años el proyecto todavía estaba lejos de convertirse en la banda sólida que es hoy. Como sucede con muchos grupos emergentes, la formación pasó por distintas etapas de búsqueda musical y numerosos cambios de integrantes. Sin embargo, desde el principio existía una idea clara: crear canciones propias influenciadas por el heavy metal clásico, pero con un enfoque melódico y emocional. 

Durante esa primera etapa, el grupo fue desarrollando su sonido dentro de la escena underground. Participaron en recopilatorios y comenzaron a darse a conocer en pequeños conciertos, construyendo poco a poco una base de seguidores fieles. Aquellos años fueron esenciales para definir las características que acabarían convirtiéndose en el sello personal de Mandrágora Negra: melodías accesibles, letras inspiradoras y un equilibrio constante entre fuerza y sensibilidad. Y con varios discos a sus espaldas, nos encontramos con un grupo estable y consolidado.

En esos años Mandrágora Negra intensificó también su actividad en directo. La banda empezó a recorrer numerosos escenarios dentro de España y compartió cartel con diferentes grupos nacionales e internacionales. Esa experiencia sobre las tablas ayudó a fortalecer todavía más su sonido y a consolidar una reputación basada en conciertos muy intensos y cercanos al público. 

Ahora, en 2026, Mandrágora Negra presenta “Guerrero Inmortal”, un trabajo que continúa desarrollando la línea iniciada en Símbolo de Libertad, pero llevando todavía más lejos el componente épico y emocional de la banda. 

El título del disco resume perfectamente la filosofía que Mandrágora Negra ha construido a lo largo de su trayectoria: resistir, avanzar y mantenerse firme frente a las adversidades. Las nuevas canciones apuestan por un sonido más contundente, con riffs más poderosos y coros diseñados para conectar rápidamente con el público en directo. 

Aun así, la esencia sigue intacta. El grupo continúa apostando por melodías muy cuidadas, letras inspiradoras y una combinación equilibrada entre fuerza y sensibilidad. En temas como “Nuestra Lucha”, “Sigue Adelante” o “Nada Me Detiene” puede apreciarse claramente esa mezcla de épica y cercanía emocional que define su identidad actual. 

Después de más de veinte años de trayectoria, Mandrágora Negra ha conseguido algo especialmente difícil dentro del heavy metal español: evolucionar sin perder autenticidad. La banda ha sabido modernizar su sonido sin renunciar a las raíces clásicas del género y, al mismo tiempo, ha construido un estilo reconocible basado en la emoción, la melodía y el mensaje positivo. 

Mandrágora Negra convirtió la noche en una celebración del heavy metal melódico con un repertorio cargado de emoción y épica. 

Había ganas de ver a Mandrágora Negra sobre el escenario. Se notaba antes incluso de que se apagaran las luces. La sala presentaba una entrada más que notable y el ambiente tenía ese aroma especial de las noches importantes, donde se mezclaban seguidores veteranos de la banda con gente que había descubierto al grupo en sus trabajos más recientes. El motivo era claro: la presentación de Guerrero Inmortal, el disco con el que la formación guipuzcoana continúa consolidando una evolución artística que ya supera las dos décadas de trayectoria. 

Pero lo que ofreció Mandrágora Negra fue mucho más que un simple concierto de presentación. La banda construyó un recorrido muy inteligente por todas sus etapas, alternando temas históricos con composiciones nuevas y consiguiendo que el repertorio tuviera continuidad emocional y musical de principio a fin. 

La noche arrancó con “Los Cuatro Elementos Intro”, una introducción ambiental y épica que sirvió para crear tensión y preparar a la sala para lo que venía después. Las luces bajas, los sonidos atmosféricos y la sensación cinematográfica de la intro funcionaron perfectamente como apertura. Poco a poco fueron apareciendo los músicos entre humo y contraluces mientras la intensidad crecía hasta desembocar en uno de los momentos más esperados del concierto. 

Sin pausa alguna irrumpió “Guerrero Inmortal”, y el golpe fue inmediato. La canción demostró desde el primer riff por qué representa tan bien el momento actual de Mandrágora Negra. El tema tiene fuerza, melodía y un estribillo enorme pensado claramente para el directo. Moi Montero apareció totalmente enchufado, dominando el escenario desde el primer instante y transmitiendo esa mezcla de cercanía y épica que caracteriza al grupo. Musicalmente la banda sonó muy compacta, con guitarras potentes y una base rítmica muy sólida. El público respondió de inmediato levantando puños y coreando el estribillo desde la primera escucha. 

Con “Lejos” llegó el primer cambio de dinámica de la noche. El tema permitió mostrar el lado más emocional y melódico de la banda sin perder contundencia. Fue una interpretación muy cuidada, donde destacaron especialmente las guitarras dobladas y los arreglos de teclado, aportando profundidad al sonido. La canción ganó muchísimo en directo gracias a la interpretación vocal de Moi, que transmitió perfectamente el tono nostálgico y sentimental del tema. Aquí ya comenzó a percibirse algo que sería constante durante todo el concierto: Mandrágora Negra ha aprendido a equilibrar perfectamente potencia y emoción. 

La primera gran ovación nostálgica llegó con “Sueños de Realidad”. Fue uno de esos momentos que conectan directamente con los seguidores de siempre. El tema conserva intacta la esencia del primer Mandrágora Negra: heavy metal melódico cargado de ilusión, melodías clásicas y letras positivas. A pesar de los años, la canción sigue funcionando muy bien en directo y el público la recibió como un auténtico himno generacional dentro de la trayectoria de la banda. Resultó especialmente emotivo escuchar a toda la sala cantando el estribillo prácticamente completo.

 “Vencerás” elevó todavía más la conexión con el público. La canción, construida alrededor de un mensaje claramente motivador y combativo, se convirtió rápidamente en uno de los grandes momentos colectivos de la noche. Moi dejó constantemente el micrófono hacia el público, que respondió cantando cada frase con enorme intensidad. Musicalmente destacó especialmente el trabajo de la batería y los cambios dinámicos que mantienen la tensión de la canción en todo momento. Fue uno de esos temas donde se entiende perfectamente por qué Mandrágora Negra ha conectado tan profundamente con parte del público del heavy metal nacional: sus canciones transmiten cercanía emocional sin perder fuerza. 

Con “Símbolo de Libertad” llegó probablemente una de las interpretaciones más completas y maduras de toda la noche. El tema mostró a una banda mucho más evolucionada a nivel compositivo y sonoro. Las guitarras sonaron enormes, perfectamente equilibradas entre melodía y contundencia, mientras los teclados añadían un componente épico muy bien integrado. La interpretación vocal volvió a ser sobresaliente, especialmente en las partes más emocionales del estribillo. La canción representa perfectamente el salto artístico que Mandrágora Negra dio en los últimos años. 

“Un Legado” mantuvo el nivel emocional del concierto y ofreció algunos de los momentos instrumentales más interesantes de toda la actuación. Aquí la banda mostró una faceta algo más reflexiva y profunda. El tema creció muchísimo en directo gracias a la intensidad interpretativa y al excelente trabajo de las guitarras melódicas. Sin necesidad de caer en excesos técnicos, Mandrágora Negra consiguió transmitir una enorme sensación de grandeza emocional. 

Uno de los momentos más especiales y distintos de la noche llegó con “Fue Tu Pasión”, donde la interacción del cantante con el público fue el inicio de la canción, haciendo referencia al mundo de las motos. La introducción aportó una atmósfera diferente, casi cinematográfica, muy bien recibida por el público. Cuando arrancó la canción, la sala respondió con un respeto y una emoción muy visibles. El tema posee una carga sentimental muy fuerte y eso se notó tanto sobre el escenario como entre los asistentes. Fue uno de esos instantes donde el concierto dejó de ser únicamente un espectáculo musical para convertirse también en una experiencia emocional compartida. 

Después de ese momento más íntimo llegó una auténtica explosión de energía con “Gritaré”. Aquí Mandrágora Negra recuperó su cara más directa y heavy. Los riffs sonaron especialmente agresivos y la banda mostró un nivel de energía espectacular. El público enloqueció inmediatamente y la sala se convirtió en un auténtico coro durante el estribillo. Fue uno de los temas más celebrados de la noche y confirmó que sigue siendo uno de los grandes clásicos del repertorio del grupo. 

“Sigue Adelante” mantuvo esa dinámica ascendente con una interpretación llena de fuerza y actitud positiva. El mensaje de perseverancia y resistencia encajó perfectamente con el ambiente general del concierto. Musicalmente fue una de las canciones más compactas de toda la noche, con una banda completamente sincronizada y disfrutando claramente sobre el escenario. 

El bloque formado por “Mi Soledad/Traidor” aportó un tono más oscuro y reflexivo al repertorio. Ambas canciones funcionaron muy bien juntas porque permitieron explorar una faceta más introspectiva de la banda. Aquí destacaron especialmente las partes más melódicas y el trabajo emocional de la voz. La interpretación fue intensa y muy sincera, generando uno de los momentos más profundos del concierto. 

Con “Nuestra Lucha” regresó inmediatamente la épica colectiva. La canción funcionó como un auténtico himno de unión entre banda y público. Toda la sala acompañó el estribillo mientras los músicos se mostraban totalmente entregados. Fue probablemente uno de los temas donde más claramente se percibió la enorme conexión emocional que Mandrágora Negra mantiene con sus seguidores. 

El tramo final comenzó con “Imparable”, y el título no pudo ser más apropiado. La canción sigue siendo uno de los grandes pilares del repertorio del grupo y en directo mantiene intacta toda su fuerza. El público reaccionó desde el primer segundo y la interpretación tuvo un nivel de intensidad altísimo. El tema resume perfectamente muchas de las virtudes de Mandrágora Negra: melodía, potencia, mensaje positivo y enorme capacidad para conectar emocionalmente. 

Y entonces llegó “Tocando el Cielo”, encargada de cerrar la noche de manera absolutamente perfecta. Fue un final emocionante y muy simbólico. La canción representa probablemente como pocas el espíritu de la banda y logró generar uno de esos cierres donde público y músicos parecen formar parte de algo mucho más grande que un simple concierto. Ver a toda la sala cantando el estribillo junto a Moi mientras las luces iluminaban al público fue una imagen difícil de olvidar. 

Cuando terminó el concierto quedó la sensación de haber asistido a una auténtica celebración de toda la historia de Mandrágora Negra. La banda no solo presentó las canciones de “Guerrero Inmortal” con enorme solvencia, sino que además construyó un repertorio coherente, emocional y muy bien equilibrado entre pasado y presente. 

Más allá del nivel musical, lo realmente importante fue comprobar cómo Mandrágora Negra ha conseguido consolidar una identidad completamente propia dentro del heavy metal melódico nacional. Una identidad basada en la emoción, la honestidad y la capacidad de transmitir mensajes positivos sin perder contundencia. 

Lo vivido durante esta noche confirmó algo evidente: Mandrágora Negra atraviesa uno de los mejores momentos de toda su carrera y Guerrero Inmortal no hace más que reforzar una trayectoria construida con paciencia, trabajo y absoluta pasión por el heavy metal. 

Y con esta actuación acabo el concierto y el evento, donde los miembros de los grupos, se acercaron a los presentes y a quienes querían compartir impresiones con ellos, y felicitar a ambos grupos por sus conciertos. Y a mí personalmente un grato y sincero saludo a Juanma (guitarrista de Okultos), por el rato ameno que pudimos conversar y compartir impresiones; y animarlos a que sigan adelante y con tanto entusiasmo con la banda. Al igual que Madragora Negra con esa gran puesta en escena. 

Y aún más agradecer enormemente a la Asociación Acero, por este concierto y esa organización, que hizo que todo estuviera más que aceptable y perfecto, un placer conoceros, y hasta el próximo evento. Felicidades y gracias por todo lo que hacéis por el Heavy Metal. 

Crónica y fotos: Misfits Salenek

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