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domingo, 21 de junio de 2026

Crónica y fotos: Z! Live Rock Fest (Jueves 11.06.26)

 

Hay festivales que llenan recintos y hay festivales que construyen una comunidad.

El Z! Live Rock Fest pertenece desde hace tiempo a esta segunda categoría. Lo que comenzó hace años como una apuesta valiente por llevar el heavy metal a una ciudad alejada de los grandes circuitos musicales se ha convertido en uno de los encuentros imprescindibles del calendario europeo, un lugar donde cada junio miles de aficionados regresan a Zamora para reencontrarse con amigos, descubrir nuevas bandas y volver a sentir esa emoción que sólo provoca la música en directo

La edición de 2026 volvió a demostrar por qué el festival ocupa un lugar tan especial en el corazón de quienes lo viven. Durante tres jornadas, el recinto ferial se transformó en un universo propio donde convivieron generaciones distintas de aficionados, desde quienes crecieron escuchando a Saxon, Emperor o Opeth hasta quienes encontraron en bandas como Bury Tomorrow, TesseracT o Xeria la banda sonora de su presente.

Pero más allá de los nombres del cartel, de los escenarios y de las cifras de asistencia, el Z! Live volvió a destacar por algo mucho más difícil de conseguir: la sensación de pertenencia. Durante tres días, Zamora se convirtió en un refugio donde el tiempo parecía detenerse. Las prisas desaparecieron, las preocupaciones quedaron al otro lado de las puertas del recinto y lo único importante fue compartir canciones, abrazos, cervezas y recuerdos con personas llegadas desde todos los rincones del país y del extranjero.

Hubo conciertos memorables. Hubo actuaciones que superaron cualquier expectativa. Hubo lágrimas durante las baladas, gargantas rotas coreando himnos inmortales y piernas agotadas después de horas de saltos, pogos y celebraciones. Hubo leyendas que demostraron por qué siguen siendo gigantes y bandas emergentes que confirmaron que el futuro del metal está asegurado.

Desde la épica vikinga de Brothers of Metal hasta la majestuosidad de Epica; desde la oscuridad ceremonial de Emperor hasta la elegancia progresiva de Opeth; desde la contundencia de Soziedad Alkoholika y Krisiun hasta la fiesta permanente de H.E.A.T. y Lepoka. Cada jornada ofreció momentos únicos que contribuyeron a construir una edición extraordinaria.

Cuando las últimas luces se apagaron en la madrugada del sábado y los últimos acordes se perdieron sobre el cielo zamorano, muchos asistentes abandonaron el recinto con esa mezcla de felicidad y nostalgia que sólo aparece cuando termina algo verdaderamente especial. Porque el Z! Live Rock Fest no es únicamente un festival de música. Es un punto de encuentro, una tradición, una familia que se reúne una vez al año alrededor de una pasión compartida.

Y la edición de 2026 será recordada, sin duda, como una de aquellas que permanecen durante mucho tiempo en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de vivirla.

Y es por esto, que pasamos a desgranar día a día lo que aconteció este festival.

La primera jornada del Z! Live Rock Fest 2026 amaneció con esa mezcla de expectación y nerviosismo que sólo generan los grandes festivales. Zamora volvía a convertirse durante unos días en la capital española del heavy metal, reuniendo a miles de aficionados llegados de toda la península y de numerosos países europeos. Desde primera hora de la tarde, los alrededores del recinto respiraban un ambiente festivo marcado por camisetas negras, reencuentros entre amigos y la sensación de que comenzaba una nueva edición destinada a quedar en el recuerdo.

La responsabilidad de inaugurar el festival recayó sobre Headon, que lejos de dejarse intimidar por el horario más complicado del cartel, salió dispuesto a demostrar que la escena nacional goza de una salud excelente.

La introducción instrumental sirvió para que el público fuera ocupando las primeras filas antes de que "Memento" comenzara a sonar con contundencia. Desde los primeros compases quedó claro que la banda había venido a aprovechar cada minuto de su actuación.

"Sombras" y "Dogma" mantuvieron la intensidad creciente, con un sonido sorprendentemente sólido para una banda encargada de abrir el festival. La respuesta del público fue aumentando canción tras canción, especialmente durante "Asfixia", uno de los momentos más celebrados de su repertorio.

Con "Constantine" y "Revolución", Headon encontró el equilibrio perfecto entre potencia y melodía, consiguiendo que incluso quienes llegaban al recinto por primera vez se detuvieran a prestar atención. El grupo mostró una gran seguridad sobre las tablas, transmitiendo confianza y experiencia.

La recta final fue especialmente efectiva. "Libérate" funcionó como una auténtica declaración de principios, mientras que "Un Nuevo Sol" aportó uno de los momentos más emotivos de la actuación. Para cerrar, la ya clásica interpretación de "Fiesta Pagana" provocó los primeros grandes coros colectivos del festival, dejando un ambiente inmejorable para el resto de la jornada, donde abrir un festival y una jornada para estos murcianos con Andy Martínez a la voz, dejaron el camino abierto para lo que nos iba a quedar.

Tras la descarga inicial de Headon llegó el turno de los valencianos Noah Histeria, una de las propuestas más personales del cartel. Con un repertorio centrados en ‘Hautefaye’ y “OJEPSE” dejaron un gran concierto con Juan Giner en la voz, y un grandísimo Alvaro Monzón en la voz.

La banda abrió con "Las vidas que no hemos vivido", una elección perfecta para introducir al público en su universo sonoro. Desde el principio destacaron por una puesta en escena elegante y por la capacidad de combinar momentos de gran fuerza con otros mucho más introspectivos.

"Cuerpo" y "Hautefaye" elevaron rápidamente la temperatura del concierto. La interpretación mostró una notable madurez artística y una conexión evidente entre los músicos.

Uno de los puntos álgidos llegó con "Bailemos", que consiguió una respuesta especialmente entusiasta por parte de los asistentes. El tema permitió ver una faceta más accesible del grupo sin perder su identidad.

"Coloso" desplegó toda la potencia de la formación, mientras que "Los fantasmas de las vidas que no viviré" se convirtió en uno de los momentos más intensos de la actuación gracias a su enorme carga emocional.

La recta final con "Ville Neuve" confirmó las buenas sensaciones. Noah Histeria abandonó el escenario dejando la impresión de haber protagonizado una de las actuaciones revelación de la jornada.

A continuación llegó el turno de Serious Black. Para comenzar con bandas internacionales y es que los alemanes demostraron por qué continúan siendo una de las referencias más fiables del heavy metal melódico europeo. Liderados por una formación repleta de músicos experimentados, ofrecieron una actuación basada en la precisión, la calidad instrumental y la fuerza de sus estribillos; de la mano de Nikola Mijić, y del gran bajista y fundador como es Mario Lochert.

Las guitarras brillaron durante todo el concierto, apoyadas por una sección rítmica impecable y unos teclados que aportaron profundidad a cada composición, mientras de fondo tenían la portada del sexto álbum de estudio, siendo este Rise Of Akhenaton. Hicieron que disfrutáramos con temas como “Akhenaton”, “Rock with us tonight”, donde desplegaban un power metal ejemplar. Donde continuaban con otros temas de su repertorio como los inevitables “Metalized” y “United”.

Canción tras canción fueron conquistando a un público que respondió especialmente bien a los temas más directos y melódicos. Sin necesidad de artificios, Serious Black construyó una actuación sólida y efectiva que elevó notablemente el nivel de la tarde, donde aún les quedaba tiempo para descargar con “Take your life” y por supuesto “High and low”.

Si Serious Black apostó por la elegancia, Evil Invaders llegó dispuesto a incendiar el recinto, con su poderoso thrash metal.

Desde el primer minuto los belgas transformaron el escenario en una auténtica explosión de speed metal. La velocidad de las guitarras, la agresividad de la batería y una actitud absolutamente desatada provocaron uno de los conciertos más intensos de toda la jornada.

Los músicos no dejaron de moverse ni un solo instante. Cada riff parecía acelerar aún más el ritmo cardíaco de los asistentes.

Los primeros círculos de mosh importantes aparecieron frente al escenario mientras la banda desplegaba una descarga de energía prácticamente inagotable.

Fue una actuación salvaje, feroz y absolutamente irresistible para los amantes del metal más veloz, donde con temas totalmente directos como “Feed me violence”, “Broken Dreams in Isolation”, con la que cerraron como es “Raising Hell” del Ep, “In for the Kill”, aunque en el setlist hubo más temas, hicieron que terminaran de la manera más brutal, con un Jöe al frente en la voz y guitarra.

Con el sol comenzando a desaparecer en el horizonte zamorano, Bury Tomorrow tomó el relevo.

Los británicos ofrecieron una de las actuaciones emocionalmente más intensas de la jornada. La combinación entre agresividad moderna y melodías profundamente emotivas funcionó de manera espectacular, con un metalcore sorprendente de la mano de un gran Daniel Winter-Bates, en la voz, y como líder absoluto donde la conexión con el público fue constante y muy directo desde el primer momento. Todo ello fue posible gracias a los grandes temas interpretados en este día como “Choke”, “Abandon us”, “What if i burn”, “Boltcutter”, “Yokai” ... y ante la locura musical, y en el escenario todo se desbordó cuando Daniel, se lanzó al público sin duda alguna, siendo algo que todos los presentes agradecían, y colaboraban en que fuera un momento único,

Cada breakdown provocaba una explosión colectiva. Cada estribillo era coreado por todos los presentes en ese momento. Y no dejaron pasar por su repertorio otros temas como “Black Flame”, y por supuesto no dejarían la oportunidad de pasar por alto “DEATH (Ever Colder)”.

Más allá de la contundencia sonora, lo que convirtió el concierto en algo especial fue la conexión emocional entre banda y público. Durante una hora, el escenario se convirtió en un espacio donde la rabia y la esperanza convivieron de manera natural.

Cuando cayó la noche llegó uno de los momentos más esperados de toda la edición. Emperor regresaba a España para ofrecer una auténtica lección magistral de black metal desde Noruega, liderados por Ihsahn.

La introducción y "Into the Infinity of Thoughts" y “In the Wordless Chamber” sumergieron inmediatamente al público en la atmósfera épica y oscura característica de los noruegos. El sonido fue espectacular desde el primer instante, "With Strength I Burn", una de las piezas más celebradas por los seguidores más veteranos y una interpretación demoledora, con los grandes Ihsahn, Trym, Samoth y Jørgen.

 El repertorio avanzó a través de joyas como "The Loss and Curse of Reverence" y "An Elegy of Icaros", interpretadas con una precisión admirable. La banda combinó agresividad, técnica y grandiosidad de forma prácticamente perfecta.

El momento de "Inno a Satana" resultó sencillamente impresionante. Todos los presentes acompañaron cada pasaje mientras las luces y la escenografía reforzaban el carácter ceremonial del concierto. El grupo encadenó clásicos imprescindibles como "The Black Wizards", "Wrath of the Tyrant" donde la colaboracion de antiguos miembros de la banda como son Faust y Mortiis, hicieron que fuera un gran momento, "Graveless Souls at Last" y "Cosmic Keys to My Creations and Times", continuarían después.

La recta final fue absolutamente devastadora. "Ye Entrancemperium" desató uno de los mayores estallidos de energía de toda la jornada antes de que la outro "The Wanderer" sirviera como emotiva despedida. Emperor ofreció uno de esos conciertos que justifican por sí solos la asistencia a un festival.

Si Emperor había aportado oscuridad y majestuosidad, Opeth fue el encargado de continuar la noche con una demostración de talento, sensibilidad y virtuosismo.

La banda sueca apareció sobre el escenario bajo una enorme expectación. Desde los primeros compases quedó claro que la formación se encontraba en un estado de forma excepcional, con su inconfundible death metal, y un gran Mikael Akerfeldt.

La combinación entre nuevas composiciones y clásicos fue construyendo una actuación llena de matices. Donde arrancaron con “§1”, "The Grand Conjuration" sonó enorme, con un público completamente entregado, a la que siguió “§7”.

"Devil's Orchard" permitió disfrutar de la faceta más progresiva del grupo, mientras que "To Rid the Disease" generó uno de los momentos más emotivos de toda la noche gracias a su belleza melancólica. Con temas que nos hacen echar la mirada atrás, brutales.

La interpretación de “§3” recordó por qué sigue siendo una de las composiciones más admiradas de su catálogo. La respuesta del público fue inmediata.

Sin apenas dar respiro, Opeth encaró la recta final con "The Drapery Falls", recibida como un auténtico himno por miles de asistentes.

El cierre con "Deliverance" fue sencillamente monumental. Su célebre tramo final provocó una explosión colectiva que puso punto final a una primera jornada memorable.

Cuando las últimas notas se apagaron y el público comenzó a asimilar este increíble concierto de Opeth en el Z! Live Rock Fest 2026 permanecerá en la memoria de los presentes por mucho tiempo, que aparte del gran sonido fue lo visual con cada tema, lo que hacía que no perdieras detalle en ningún momento del escenario y lo que allí se estaba mostrando, aparate de la conexión de Mikael en todo momento con los presentes; y lo mejor que esto aún no se había acabado.

Uno de los conciertos más esperados entre los seguidores del heavy metal español era el de Delalma. El proyecto liderado por músicos de amplia trayectoria, como Seoane, Jesus y Dave, llegaba a Zamora dispuesto a consolidar su crecimiento. Con una actuación donde alternaban la actuación en la voz de Ronnie Romero y José Andrëa.

"Compaña" abrió una actuación marcada por el equilibrio entre contundencia y sensibilidad. Desde el inicio quedó patente la calidad interpretativa de todos los integrantes.

"Neboa" y "Mañana vuelve a oscurecer" fueron recibidas con entusiasmo por un público que conocía bien el repertorio del grupo. La banda sonó compacta, precisa y especialmente inspirada.

"Voy muriendo" permitió disfrutar de una de las mejores interpretaciones vocales de toda la tarde, mientras que "La ira del mirlo" aportó una dosis extra de agresividad perfectamente integrada en el conjunto.

La parte central del concierto mantuvo un nivel muy elevado gracias a "Delalma a través" con Andy Martinez de Headon, y "El Mirlo", dos composiciones que reflejan perfectamente la personalidad del proyecto.

Ya en la recta final, "Cosas por decir" emocionó a buena parte de los asistentes antes de que "Cárcel de Cristal" pusiera el broche definitivo a una actuación notable que confirmó el excelente momento creativo de la banda, donde Andy Martinez de Headon de nuevo contribuyo en el tema que fuera épico.

La llegada de Dragony supuso un cambio radical de registro. Los austríacos aportaron color, velocidad y una descarga de power metal melódico que transformó completamente el ambiente, y donde eran los encargados de cerrar esta primera jornada del festival, con su power metal, que vienen ejecutando de manera ejemplar en los quince años que llevan de camino musical. María Nesh al frente con una voz que te va envolviendo, fueron las delicias de los presentes que esperaban el final del festival y de esta gran actuación por parte de Dragony.

Liderados por una puesta en escena dinámica y una actitud permanentemente festiva, los músicos demostraron por qué se han convertido en una de las bandas más apreciadas del circuito europeo.

Aunque gran parte del público aprovechó su actuación para descubrir a la formación, bastaron apenas unos minutos para que las melodías épicas, los coros y los solos vertiginosos comenzaran a generar una reacción muy positiva.

Las guitarras brillaron especialmente durante toda la actuación, apoyadas por una base rítmica precisa y una interpretación vocal llena de recursos. Dragony convirtió el escenario en un viaje por mundos de fantasía, héroes imposibles y aventuras épicas.

Fue uno de esos conciertos que recuerdan que el metal también puede ser diversión, imaginación y celebración.

Crónica y fotos: Misfits Salenek

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