lunes, 27 de julio de 2026

Crónica y fotos: LOQUILLO + BULO en el Alcazaba Festival de Badajoz (16.07.26)

 

Loquillo conquisto La Alcazaba de Badajoz.

La octava edición del Alcazaba Festival volvió a convertir Badajoz en uno de los grandes referentes musicales del verano. Su escenario, instalado en la imponente Alcazaba de Badajoz —una de las fortalezas más grandes de Europa y declarada Monumento Histórico-Artístico desde 1931—, aporta una personalidad única al evento y ofrece un marco incomparable para disfrutar de la música en directo.

La jornada inaugural del festival extremeño reunió sobre las tablas a Bulo y Loquillo, dando el pistoletazo de salida a una edición que prometía emociones fuertes desde el primer minuto.

Los primeros en salir al escenario fueron Bulo, la formación integrada por Loren González y Woody Amores que también perteneció a Sínkope. Aunque el proyecto comenzó a gestarse en 2018, ha sido recientemente cuando la banda ha dado un paso adelante, consolidando su propuesta con sus primeras actuaciones y la publicación de sus composiciones.

La trayectoria de ambos está estrechamente ligada a la de Robe Iniesta, ya que durante años formaron parte de la banda que acompañó al artista extremeño en su etapa en solitario. Una experiencia que, sin duda, ha marcado su forma de entender la música y la composición. No obstante, Bulo ha sabido construir una identidad propia, alejándose de las comparaciones para desarrollar un estilo personal que combina la esencia del rock con una marcada personalidad.

Y así con los allí presentes que no eran pocos, para presenciar esta primera actuación de la banda extremeña, la cual con su estilo propio nos ofrecieron: “Todo el amor del mundo”, “Soy el animal”, “El impostor”, “Toma las riendas”, con un primer arranque que hacia las delicias de los presentes, y un momento importante de su actuación, fue con el siguiente tema “El Temporal”, donde el grupo le rindió homenaje al gran Gene García, una de las voces más prodigiosas del blues y música negra en Extremadura, dejando un gran recuerdo en Badajoz. Un detallazo por parte de Bulo. 

A lo que continuaron su gran concierto en la Alcazaba con “Amenaza nuclear”, “El lugar de los hechos”, “La piel del aire”, “Volar es para pájaros”, “Irracional”; dejando ya los últimos temas, con cada vez más personal en el final de su actuación que pudieron disfrutar de lo mejor de Bulo, y por supuesto ver lo que quedaba de resto de su actuación, que aún quedaba alguna que otra sorpresa musical en esta actuación, cerrando con “No será in que te duela”, “Vértigo”, “Ingravidez”. Dando por finalizada su actuación de los extremeños Bulo, dejando un gran sabor de boca a los allí presentes, abriendo estos conciertos, que continuarían con Loquillo

Hay artistas que necesitan reinventarse constantemente para mantener la atención del público. Loquillo pertenece a otra categoría: la de quienes siguen llenando escenarios porque han construido un repertorio capaz de atravesar generaciones. En la Alcazaba de Badajoz volvió a demostrar que el rock no entiende de modas cuando se interpreta con personalidad, una banda sólida y canciones que forman parte de la memoria colectiva. 

Sin artificios y con la autoridad que le caracteriza, apareció sobre el escenario para abrir la noche con "Las calles de Madrid", una declaración de intenciones que marcó el tono del concierto. Le siguió "Línea clara", recibida con entusiasmo por un público que desde los primeros minutos respondió cantando cada estribillo. 

El primer tramo del concierto apostó por el presente sin renunciar a la esencia. "María", "Creo en mí", "El hombre de negro", "Los buscadores" y "El hijo de nadie" mostraron a un Loquillo cómodo con el repertorio de sus últimos años, respaldado por una banda precisa y contundente que hizo sonar cada tema con una fuerza impecable. Y con esa puesta en escena tan característica de Loquillo. 

La temperatura subió definitivamente con "Salud y Rock & Roll", un auténtico manifiesto que sirvió de puente hacia dos de las canciones más celebradas de la noche: "Cruzando el paraíso" y "El rompeolas", de las cuales me hago eco con estos dos grandes temas. La Alcazaba se convirtió entonces en un enorme coro, con cientos de voces acompañando a un artista que apenas necesitaba levantar la mano para que el público completara cada verso. 

Con "Rock suave" y "El último clásico", Loquillo reivindicó esa mezcla de elegancia, literatura y guitarras que ha definido buena parte de su trayectoria. Son canciones que quizá no tengan el peso popular de otros himnos, pero que encajan perfectamente en un repertorio pensado para recorrer todas las etapas de su carrera. 

Uno de los momentos más especiales llegó con "Carne para Linda". Loquillo abandonó la comodidad del escenario y bajó hasta el foso para cantar rodeado de sus seguidores. Fue un gesto espontáneo y cercano que rompió la distancia habitual entre artista y público y que provocó una de las ovaciones más largas de la noche. 

A partir de ahí no hubo tregua. "Rey del Glam" recuperó el espíritu más canalla del cantante antes de enlazar con “Rock & Roll Star” y "Rock & Roll Actitud", toda una declaración de principios sobre una forma de entender la música y la vida. 

El desenlace fue sencillamente incontestable. "La mataré" volvió a demostrar que el paso del tiempo no ha reducido su capacidad de emocionar, y desde luego fue una de las más aclamadas. Después llegó "El ritmo del garaje", convertida ya en un himno intergeneracional que hizo saltar a toda la Alcazaba. 


Con el público completamente entregado, "Feo, fuerte y formal" sonó como el retrato perfecto del personaje que Loquillo ha construido durante más de cuatro décadas: orgulloso, elegante y fiel a sí mismo. 

Y, como no podía ser de otra manera, "Cadillac solitario" puso el punto final a una noche memorable. No hizo falta presentar la canción. Bastaron los primeros acordes para que miles de voces la hicieran suya. Fue uno de esos finales en los que el artista apenas necesita cantar porque el público completa la historia. Y así Loquillo junto a Germán San Martín (teclista), Josu García (Guitarra), Igor Paskual (Guitarra), Alfonso Alcalá (Bajo) y Dani Herrero (vientos), Laurent Castagnet (Batería). 

Más que un concierto, Loquillo ofreció una reivindicación del rock como actitud. Sin grandes efectos visuales ni recursos innecesarios, sostuvo casi dos horas de espectáculo apoyado únicamente en canciones que siguen resistiendo el paso del tiempo y en una banda de enorme nivel. En Badajoz quedó claro que, mientras existan escenarios y público dispuesto a cantar con él, el Loco seguirá ocupando un lugar privilegiado entre los grandes nombres del rock español.

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