miércoles, 16 de septiembre de 2026

Critica a BULLET · “Kickstarter” (Steamhammer)

 

Kickstarter es el séptimo disco de los suecos Bullet es una de esas bandas que parecen haber nacido en el lugar y en el momento equivocados para, precisamente por eso, terminar encontrando su propio sitio dentro del heavy metal.

Formados en Växjö, Suecia, en otoño de 2001, Dag “Hell” Hofer y Hampus Klang pusieron en marcha el grupo con una idea muy concreta: recuperar el espíritu del heavy metal clásico de finales de los años setenta y primeros ochenta, cuando las guitarras tenían el protagonismo absoluto, las canciones se construían sobre riffs directos y contundentes y la actitud era tan importante como la técnica. Desde el principio, Bullet rechazó cualquier tentación de modernizar artificialmente su propuesta. Su música se alimentó de la tradición de bandas como AC/DC, Accept, Judas Priest, Motörhead o Saxon, pero también de toda una cultura del rock de carretera, las motocicletas, la velocidad, los amplificadores a todo volumen y ese concepto de heavy metal entendido como una forma de vida.

Después de varios años de actividad en la escena sueca, Bullet publicó “Heading for the Top” en 2006, un debut que dejó perfectamente definida su personalidad. Dos años después llegaría “Bite the Bullet” (2008), seguido por “Highway Pirates” (2011), “Full Pull” (2012), “Storm of Blades” (2014) y “Dust to Gold” (2018). La trayectoria del grupo fue consolidándose alrededor de una fórmula sencilla pero extraordinariamente efectiva: riffs pesados, melodías reconocibles, estribillos destinados a ser coreados, solos de guitarra de sabor clásico y una puesta en escena que convirtió a Bullet en una banda especialmente apreciada sobre las tablas. Su reputación como grupo de directo llegó a ser incluso más importante que sus propias grabaciones, hasta el punto de que en 2019 publicaron Live, documento que recogía esa faceta fundamental de su personalidad.

Sin embargo, después de “Dust to Gold”, Bullet atravesó un periodo especialmente complicado. La pandemia interrumpió la actividad del grupo cuando se encontraba precisamente en plena etapa de conciertos relacionada con Live. Las consecuencias fueron más allá de los meses de confinamiento: el cierre de salas, la dificultad para recuperar la actividad normal de los circuitos de conciertos y, posteriormente, la marcha del guitarrista Alexander Lyrbo hicieron que la continuidad de la banda quedara en una situación delicada. El propio bajista Gustav Hector explicó posteriormente que Bullet no funciona como un proyecto de estudio al que puedan reducirse uno o dos miembros, sino como una banda completa que necesita estar junta y salir a la carretera para funcionar realmente. La búsqueda de un nuevo guitarrista estable llevó su tiempo y finalmente Freddie Johansson pasó a ocupar el puesto, completando la formación que acabaría grabando Kickstarter.

Por eso el título “Kickstarter” adquiere un significado especialmente apropiado. No se trata únicamente del nombre de una canción o de una referencia a las motocicletas que forman parte del imaginario habitual de Bullet. El álbum representa literalmente un nuevo arranque para el grupo después de varios años de incertidumbre. Entre “Dust to Gold” y “Kickstarter” transcurrieron casi ocho años, un periodo excepcionalmente largo para una banda cuya identidad siempre había estado vinculada a la carretera. El regreso no podía titularse de una manera más gráfica: había que volver a poner en marcha el motor.

La propia historia del título está estrechamente relacionada con la concepción visual y musical del álbum. Bullet explica que la idea del riff escrito por Ben Healey fue fundamental para bautizar la canción “Kickstarter”, mientras que la imagen de una bota accionando el mecanismo de arranque de una motocicleta ya estaba presente como concepto para la portada. De esta manera, canción, título y diseño terminaron encajando de forma orgánica. La portada muestra precisamente ese universo mecánico y motero que forma parte del ADN de Bullet, convirtiéndose en una representación visual directa de lo que el grupo pretende transmitir: volver a arrancar, acelerar y ponerse otra vez en movimiento.

“Kickstarter” fue publicado oficialmente el 9 de enero de 2026 a través de Steamhammer, sello perteneciente al entorno de SPV. El álbum apareció en CD, vinilo y formatos digitales, con una duración aproximada de 39 minutos y una colección de once canciones. La edición en vinilo se presentó en formato gatefold y existen versiones limitadas, entre ellas una tirada de 200 copias en vinilo azul transparente, además de la edición convencional en negro. El CD también fue acompañado en algunas ediciones por un póster.

La formación que participa en el álbum está compuesta por Dag “Hell” Hofer a la voz, Hampus Klang y Freddie Johansson a las guitarras, Gustav Hector al bajo y Gustav Hjortsjö a la batería. La incorporación de Johansson es especialmente significativa porque Kickstarter supone su primera grabación de larga duración con Bullet. Y, lejos de limitarse a ocupar el puesto dejado por Lyrbo, el guitarrista parece integrarse con naturalidad en el sistema de dos guitarras de la banda. El resultado mantiene la identidad clásica de Bullet, pero aporta una nueva energía a las partes guitarrísticas y permite que el grupo suene compacto y revitalizado.

La ficha técnica del álbum sitúa la grabación, mezcla y masterización en Pama Studios, Suecia, bajo la responsabilidad de Mankan Sedenberg, en un proceso que se desarrolló entre septiembre de 2024 y julio de 2025. Sedenberg ya había trabajado anteriormente con Bullet, entre otras cosas en Dust to Gold, por lo que su participación contribuye a mantener una continuidad sonora entre ambas etapas. En Kickstarter, además de encargarse de grabación, mezcla y masterización, Sedenberg figura como productor junto a la propia banda. Es decir, el disco no es únicamente una producción externa aplicada a Bullet: el grupo participa activamente en la definición del sonido final.

La portada de Kickstarter resulta especialmente acertada porque consigue condensar en una sola imagen buena parte de la identidad de Bullet y, al mismo tiempo, establece una conexión directa con el concepto del propio álbum. La fotografía está dominada por una motocicleta clásica vista desde un ángulo bajo, casi a ras de suelo, que hace que la máquina adquiera una presencia enorme dentro de la composición. No aparece la moto como un simple elemento decorativo, sino como auténtica protagonista visual: ocupando prácticamente toda la mitad inferior y derecha de la imagen, transmite potencia, velocidad, suciedad de carretera y, sobre todo, una sensación de movimiento inminente. La elección de un encuadre tan cerrado permite que el espectador se concentre en los detalles mecánicos, en los radios de la rueda, el escape, el motor y las piezas metálicas, elementos que encajan perfectamente con el imaginario tradicional de Bullet.

Uno de los detalles más significativos es la pierna del motorista, con el pie apoyado sobre la palanca de arranque. Este elemento es fundamental para comprender la portada, porque convierte la imagen de una motocicleta en una representación literal del concepto de “Kickstarter”: el instante inmediatamente anterior a poner en marcha el motor. La banda ha explicado que el título, la canción de apertura y la idea de la portada fueron encajando de manera natural durante el proceso de creación del álbum, por lo que no estamos ante una imagen elegida simplemente por estética. La portada funciona como una representación gráfica del concepto de volver a arrancar y ponerse nuevamente en movimiento.

El tratamiento fotográfico refuerza todavía más esa sensación. La imagen utiliza un fuerte contraste entre el azul grisáceo del cielo, los tonos oscuros de la motocicleta y la ropa del motorista y los reflejos amarillos y anaranjados que aparecen alrededor del motor y del escape. Esos destellos luminosos aportan una sensación casi de combustión, como si el motor estuviera despertando en ese mismo instante. La luz que se proyecta sobre las piezas metálicas introduce además una dimensión dinámica: parece que la motocicleta acaba de arrancar o está a punto de hacerlo. No es una portada estática, sino una imagen que transmite energía incluso estando completamente congelada.

También resulta interesante el uso del humo o de la atmósfera nebulosa que rodea la motocicleta. El fondo no está definido con precisión y queda deliberadamente difuminado, mientras que la máquina aparece mucho más detallada. De esta manera, la portada crea una separación muy clara entre el entorno y el objeto protagonista. El mundo exterior pierde importancia; lo único que importa es la moto, el motor y ese instante de puesta en marcha. Es una solución visual muy apropiada para una banda cuyo concepto de carretera y movimiento forma parte de su personalidad desde hace décadas.

En la parte superior izquierda aparece el logotipo de Bullet, enorme, blanco y de aspecto agresivo, ocupando una superficie considerable pero sin competir directamente con la motocicleta. El diseño del logotipo mantiene la estética clásica y contundente asociada al grupo, aunque en esta ocasión incorpora un efecto de fragmentación o explosión radial que atraviesa las letras. Ese recurso gráfico resulta especialmente apropiado para el concepto del álbum, porque parece representar una energía que se expande desde el centro del nombre. El logotipo no necesita una presentación sofisticada: su tamaño y su contundencia hacen que la banda sea reconocible inmediatamente.

La elección de una motocicleta también adquiere un significado especial teniendo en cuenta la historia reciente de la banda. Bullet ha relacionado el álbum con la necesidad de volver a ponerse en movimiento después de un largo periodo sin publicar un nuevo trabajo de estudio. La historia de su autobús de gira, cuyo motor sufrió una avería grave y que posteriormente fue reparado por la propia banda, terminó convirtiéndose casi en una metáfora de la filosofía DIY de Bullet. La imagen de una máquina que necesita ser arrancada vuelve a aparecer, por tanto, tanto en la historia que rodea al disco como en su representación gráfica.

Hay además algo deliberadamente clásico en esta portada. No pretende recurrir a ilustraciones fantásticas, personajes demoníacos, composiciones digitales recargadas ni a los habituales clichés visuales de buena parte del metal contemporáneo. Bullet opta por algo mucho más sencillo y reconocible: una motocicleta, un motorista y una imagen de velocidad. Esa sencillez es precisamente lo que hace que la portada resulte coherente con la música del grupo. Al igual que las canciones de Kickstarter no necesitan grandes artificios para transmitir energía, la portada tampoco necesita una composición excesivamente complicada para explicar de qué va el álbum.

En conjunto, la portada de “Kickstarter” puede interpretarse como una representación visual de la propia situación de Bullet en 2026. Después de un largo intervalo desde Dust to Gold, la banda vuelve con una formación renovada y con la intención de recuperar plenamente su actividad. El título habla de arrancar, la portada muestra el mecanismo de arranque y las canciones insisten una y otra vez en conceptos como carretera, velocidad, movimiento y heavy metal. Todo está conectado. La imagen no es simplemente una fotografía de una moto colocada sobre un disco de Bullet: es prácticamente una traducción visual de la filosofía del álbum.

Por eso funciona especialmente bien dentro de la discografía del grupo. “Kickstarter” necesitaba una portada que transmitiera la idea de volver a arrancar, y esta lo consigue sin necesidad de explicaciones. La bota presionando el mecanismo, el brillo del motor, el humo, la rueda, la perspectiva agresiva y el logotipo de Bullet forman una imagen que parece decir exactamente lo mismo que la música: el motor está arrancando otra vez; toca ponerse en marcha y volver a la carretera. En ese sentido, es una portada sencilla, muy clásica y absolutamente fiel a Bullet, pero también una de las que mejor sintetizan el espíritu de esta nueva etapa de la banda

Musicalmente, “Kickstarter” no pretende reinventar a Bullet. Y precisamente ahí reside una de sus principales virtudes. El grupo entiende perfectamente que su fuerza no procede de incorporar elementos ajenos a su lenguaje, sino de perfeccionar una fórmula que lleva más de dos décadas desarrollando. Desde los primeros segundos de la canción que da título al álbum, el mensaje es inequívoco: batería, riff contundente, velocidad y una voz áspera que parece salir directamente de un amplificador de válvulas. “Kickstarter” funciona como declaración de principios y como auténtico botón de arranque del disco. El propio grupo explicó que la elección del tema como primer single resultaba casi evidente por la fuerza de su riff inicial.

Kickstarter comienza prácticamente como si Bullet hubiese estado esperando durante ocho años con el motor encendido. 

La canción que da título al álbum, “Kickstarter”, es la elección perfecta para abrir el disco porque funciona como una declaración de intenciones desde el primer segundo. El riff inicial tiene esa cualidad mecánica y repetitiva que parece reproducir el movimiento de un motor arrancando, mientras que la batería entra con la contundencia necesaria para convertir el arranque en una aceleración inmediata. La canción se mueve alrededor de una estructura muy sencilla, pero precisamente ahí está su eficacia: no hay adornos innecesarios ni una introducción destinada a crear suspense. Bullet quiere que el oyente sepa inmediatamente dónde está. El tema combina el músculo del heavy metal clásico con un sentido muy marcado del hard rock, y la voz de Dag “Hell” Hofer aporta ese tono áspero y rugoso que resulta inseparable de la personalidad de la banda. La letra utiliza la imagen del motor, los pistones, el combustible, la carretera y la velocidad como una metáfora de libertad y deseo de escapar, convirtiendo el título en algo más que una simple referencia mecánica. Musicalmente, el riff posee una evidente tradición clásica, pero Bullet lo interpreta con suficiente energía como para que no parezca un ejercicio de arqueología metálica. Es un comienzo directo, reconocible y absolutamente coherente con la portada y con el propio concepto del álbum.

“Caught in the Action” continúa sin permitir que el motor pierda revoluciones. Si “Kickstarter” era el arranque, aquí la banda ya está completamente lanzada. Es una de las piezas más rápidas y agresivas de la primera mitad del disco y se apoya especialmente en la combinación entre la batería de Gustav Hjortsjö y las dos guitarras. Hampus Klang y Freddie Johansson trabajan como una auténtica pareja, alternando riffs y líneas de guitarra sin que ninguna de las dos partes intente convertirse en protagonista absoluta. Esto es importante porque uno de los riesgos que podía presentar la incorporación de un nuevo guitarrista era que Bullet perdiera parte de la personalidad desarrollada durante años. No sucede. Johansson parece entender perfectamente que su función no consiste en transformar a Bullet, sino en reforzar una maquinaria que ya estaba perfectamente construida. La canción posee ese carácter de persecución constante que su título sugiere: todo sucede deprisa, los riffs entran y salen con precisión y el estribillo está diseñado para funcionar especialmente bien delante de un público. Es uno de esos temas que probablemente ganarán todavía más fuerza sobre un escenario. La sensación general es de heavy rock de alto octanaje, sin sofisticaciones innecesarias y con una enorme capacidad para provocar movimiento físico.

Con “Open Fire”, Bullet comienza a demostrar que Kickstarter no consiste simplemente en repetir once veces la misma canción. Aunque la energía continúa siendo elevada, la composición tiene una estructura algo más desarrollada y un sentido más marcado del espacio. Las guitarras adquieren protagonismo desde el principio y la sección rítmica mantiene una base firme que permite que el tema respire. El título transmite una sensación de ataque inmediato y la música responde a esa idea, pero sin convertirla en una simple exhibición de velocidad. Es uno de los momentos en los que se aprecia mejor el equilibrio entre las raíces heavy metal de Bullet y su vertiente hard rock. Las melodías de guitarra son sencillas, reconocibles y están construidas para quedarse en la memoria. La voz de Hofer vuelve a ser fundamental: su registro no busca elegancia, sino carácter. Su rugosidad aporta a la canción una sensación de peligro y autenticidad que probablemente se perdería con una voz demasiado limpia. “Open Fire” también ayuda a definir el sonido general del álbum: guitarras con presencia, batería potente y una producción suficientemente clara para distinguir todos los instrumentos, pero sin convertir el conjunto en una producción excesivamente aséptica.

“Keep Rolling” supone uno de los primeros momentos en los que el disco abre ligeramente el paso. No significa que Bullet se vuelva una banda lenta ni mucho menos, sino que la composición concede más espacio a la melodía y al balanceo del riff. Es una canción que parece hecha para avanzar por una carretera abierta, con el horizonte por delante y sin demasiadas preocupaciones. Su propio título resume muy bien la filosofía que atraviesa Kickstarter: seguir rodando, continuar avanzando y no detenerse. Después del prolongado silencio discográfico de Bullet, esa idea adquiere además una dimensión casi autobiográfica. Musicalmente, el tema muestra una faceta algo más melódica del grupo y permite apreciar que la banda sabe introducir variaciones de ritmo y dinámica sin abandonar sus principios. La canción tiene ese punto de himno de carretera que puede funcionar tanto en una escucha individual como en directo, donde el estribillo puede convertirse fácilmente en un momento de participación colectiva. Es uno de los temas que demuestran que la sencillez no equivale a falta de recursos. Bullet conoce perfectamente la diferencia entre repetir una fórmula y saber utilizarla.

“Hit the Road” recupera parte de la velocidad y vuelve a situar la carretera en el centro del universo del álbum. Si “Keep Rolling” era la sensación de avanzar, “Hit the Road” es directamente el impulso de ponerse en marcha. La canción tiene un carácter especialmente clásico y conecta con esa tradición del hard rock en la que viajar, escapar y dejar atrás los problemas forman parte de una misma mitología. Las guitarras vuelven a ser protagonistas y la batería mantiene un pulso constante que proporciona a la canción una sensación de movimiento permanente. El mérito de Bullet está en que no necesita grandes cambios estructurales para transmitir esa sensación: basta un riff sólido, una batería que empuje y un estribillo reconocible. Hofer canta con esa mezcla de agresividad y despreocupación que caracteriza al grupo, mientras que el trabajo de Klang y Johansson permite que las guitarras llenen todos los espacios importantes. “Hit the Road” es probablemente uno de los cortes que mejor representa la faceta más rockera de Bullet y uno de los que tienen más posibilidades de convertirse en un habitual de sus conciertos.

“Avenger” introduce un tono ligeramente más oscuro. El título ya sugiere una historia de venganza, y musicalmente el grupo acompaña esa idea con un tratamiento algo más pesado. El riff tiene una presencia considerable y las guitarras parecen trabajar más sobre el peso que sobre la velocidad pura. Es una canción que ayuda a romper la sucesión de temas de carretera y velocidad que domina buena parte del disco y aporta una cierta sensación de amenaza. Al mismo tiempo, sigue siendo inequívocamente Bullet: no hay un cambio radical de estilo ni una incursión en territorios extremos. La banda simplemente oscurece el ambiente y utiliza sus recursos habituales desde una perspectiva diferente. Es también un buen ejemplo del trabajo de la nueva pareja guitarrística. Johansson no parece un músico invitado que haya llegado para cumplir una función puntual, sino una pieza perfectamente integrada en el mecanismo de la banda. El resultado mantiene la personalidad histórica de Bullet y, al mismo tiempo, transmite la sensación de estar ante una formación renovada.

Llegamos a “Chained by Metal”, probablemente uno de los títulos que mejor resume el espíritu de todo el álbum. Si Bullet tuviera que escribir una declaración de principios en forma de canción, difícilmente podría encontrar un nombre más apropiado. Aquí el grupo reivindica directamente su relación con el heavy metal y lo hace sin ironía ni necesidad de justificar sus influencias. La canción es poderosa, directa y está construida alrededor de un riff que busca inmediatamente el contacto con el público. El estribillo posee ese carácter de himno que puede funcionar especialmente bien en directo, mientras que las guitarras mantienen una combinación de agresividad y melodía que pertenece por completo al lenguaje de Bullet. No es casualidad que “Chained by Metal” haya sido escogida como uno de los temas promocionales del álbum y que cuente con videoclip oficial. Es uno de los cortes que mejor representa la identidad del disco y una pieza que resume la filosofía del grupo: mantenerse fiel al heavy metal tradicional sin necesidad de modernizarlo artificialmente.

“Spitfire” es uno de los temas más interesantes del conjunto porque introduce una imagen diferente dentro de la obsesión habitual de Bullet por los motores y la velocidad. El Spitfire, el célebre avión de combate británico, sustituye aquí a la motocicleta o al automóvil como símbolo de potencia y velocidad. La canción se extiende hasta algo más de cuatro minutos, convirtiéndose en una de las piezas más largas del álbum, y aprovecha ese espacio para desarrollar con mayor amplitud sus ideas. El riff mantiene la contundencia habitual, pero la composición posee una sensación más épica. Hay un punto de aventura y de combate que encaja muy bien con el imaginario tradicional del heavy metal. La guitarra vuelve a ocupar el centro de la escena, aunque la batería y el bajo tienen un peso considerable en la construcción del tema. “Spitfire” demuestra que Bullet puede ampliar ligeramente su paleta sin perder su personalidad. Es también uno de los ejemplos de cómo Kickstarter utiliza diferentes imágenes —motos, carretera, motores, aviones— para construir un mismo universo temático alrededor de la velocidad y la libertad.

Con “Full Throttle”, Bullet vuelve a pisar el acelerador. El propio título prácticamente contiene la descripción musical del tema: aquí no hay intención de reducir la velocidad, sino de llevarla hasta el límite. Es una canción construida alrededor de un riff muy directo y de una batería especialmente importante para mantener la sensación de avance. La estructura es deliberadamente sencilla y eficaz, con las guitarras funcionando como una auténtica locomotora. Es uno de esos temas en los que se aprecia la filosofía compositiva de Bullet: encontrar un riff que funcione, construir alrededor de él una sección rítmica contundente y añadir una melodía vocal que permita que el público participe. No es una canción que necesite ser analizada desde la complejidad técnica porque su objetivo está en otro lugar. Quiere hacer mover la cabeza, levantar el puño y mantener el ritmo. En ese sentido, funciona perfectamente.

“Strike at Night” mantiene la intensidad, pero introduce una atmósfera algo más nocturna. Después de varias canciones relacionadas con la carretera y la velocidad diurna, el disco parece trasladarse a un escenario diferente: luces artificiales, carretera nocturna y una sensación más oscura. Musicalmente sigue siendo un tema muy reconocible dentro de Bullet, aunque el ambiente resulta algo más contenido que en “Full Throttle”. Las guitarras continúan siendo la principal herramienta narrativa, mientras que la batería proporciona la tensión necesaria para que la canción no pierda impulso. Es una buena pieza de transición hacia el cierre porque mantiene la energía pero prepara al oyente para un último tema algo más desarrollado.

Y ese cierre llega con “Night Falls Down”, la canción más larga del álbum, con aproximadamente cuatro minutos y treinta y cinco segundos. Su posición final no parece accidental. Después de una sucesión de canciones cortas, directas y de alto voltaje, Bullet se permite aquí desarrollar un poco más la composición y mostrar una faceta ligeramente más melódica. No se trata de una balada ni de un cambio radical de registro, pero sí de una canción con más espacio para que las guitarras y la voz trabajen las diferentes secciones. El título introduce además una imagen nocturna que conecta con “Strike at Night”, aunque aquí la sensación es menos agresiva y más reflexiva. La canción funciona como un descenso de revoluciones después de todo el viaje. Bullet sigue siendo Bullet, pero ya no necesita mantener el acelerador permanentemente hundido para demostrarlo. Es precisamente esta capacidad para introducir dinámica la que algunos análisis del álbum han señalado como uno de sus aciertos: junto a los ataques más directos aparecen canciones que permiten respirar y aportan mayor profundidad al conjunto.

Escuchado en su totalidad, Kickstarter funciona mejor cuando se entiende como un viaje. El disco comienza con el motor arrancando, atraviesa carreteras, velocidad, acción, combustible, metal, aviones y aceleradores, y termina cuando cae la noche. Esa coherencia temática no significa que todas las canciones sean iguales.

El gran mérito de “Kickstarter” es que Bullet no necesita reinventarse para sonar revitalizado. Después de un intervalo tan largo entre discos, podría haberse esperado una obra más experimental o una producción que intentara actualizar radicalmente su sonido. En lugar de eso, el grupo ha optado por algo mucho más coherente con su trayectoria: volver a poner en marcha el motor y demostrar que todavía saben escribir canciones de heavy rock sencillas, contundentes y reconocibles. Kickstarter no es un disco que pretenda cambiar la historia del género, pero sí uno que recuerda por qué el heavy metal clásico sigue funcionando cuando está interpretado con convicción. Bullet ha vuelto a la carretera y, lo más importante, parece que todavía tiene combustible de sobra. 

Nota: 8.5/10

Misfits Salenek 

Listado de temas:

1. Kickstarter

Caught in the Action 

Open Fire

Keep Rolling

Hit the Road

Avenger

Chained by Metal

Spitfire

Full Throttle

Strike at Night

Night Falls Down

BULLET son:

Hell Hofer – vocales

Hampus Klang – guitarras

Freddie Johansson – guitarras

Gustav Hector – bajo

Gustav Hjortsjö – batería

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